El mundo

No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.
Eduardo Galeano

Nuestro hermoso deber es imaginar que hay un laberinto y un hilo. Nunca daremos con el hilo; acaso lo encontramos y lo perdemos en un acto de fe, en una cadencia, en el sueño, en las palabras que se llaman filosofía o en la mera y sencilla felicidad.
J. L. Borges
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sábado, 12 de febrero de 2011

Tocá de acá Biorsiiiiiiiiii, fumalata

Creo que me encantaría volver a vivir un Mar de Ajó como este, con las novelas de canal 9, los robaarenas, el uno y el bolsito violeta de Prato!








Común cangrejo en pleno mar de ajó ♪

sábado, 6 de marzo de 2010

Siempre aparece algún chamuyero que te alegra la vida

 Es ley. Yo estaba en mi mejor estado de depresión y apareció alguien tan capo como él saludandome con un "hola linda" y diciendome cosas capas. Y el pastillerofatal me estuvo habaldno toda la tarde de ciudad y de pelotudeces y ahora me manda mensajes pidiendome ser mi pareja de baile para hoy a la noche y es inevitable no sacarme una pequeñita sonrisa. Aunque siga sitiendo lo que siento (suena re cursi pero posta que cuando uno esta triste le duele el corazón porque lo tenés con agujeritos) es ley, siempre van a exisitr esos chamuyeros que nos alegran la vida en nuestros estados de depresión por otros chamuyeros que andan revoloteando y son unos estúpidos y algunos tienen el pelo colorado.

Te amo hiji (L)

sábado, 13 de febrero de 2010

Después de una noche con altibajos, con fisuras que boludean a Mauro, Brahmas en el bar brasilero y un pancho que le dió el broche de oro, nos dispusimos (un poco pasados por agua) a volver a mi casa. Caminabamos por Honduras a unas cuadras de la plazita cuando después de que un borracho le preguntara a Carlos si me presentaba y él le dijera que no podía, pasamos por una parejita y el muchacho dijo "La cojííída de hoy (fue con acento en la i, lo juro) no te va a afectar?". Camine unos pasos, lo mire a Carlos, le repetí la frase y me empezé a reir.